AMOR PROPIO | NEGOCIOS | 2026
Hay una historia que te cuentan en la escuela y otra que te cuentan en la mesa familiar.
La de la escuela dice que para construir un negocio grande en este país hay que nacer aquí, hablar perfecto, y tener un apellido que abra puertas.
La de la mesa familiar dice otra cosa.
Tres inmigrantes latinos llegaron a Estados Unidos sin contactos, y sin capital. Cada uno construyó una empresa que hoy vale más de mil millones. Estas no son historias de suerte. Son historias de timing, obsesión, y la disposición de decir que sí cuando los que ya estaban acá decían que no.
1. Daniel Lubetzky — KIND Snacks
País de origen: México
Daniel nació en Ciudad de México en 1968, hijo de un sobreviviente del Holocausto que llegó a México después de la Segunda Guerra Mundial. Creció escuchando las historias de su papá sobreviviendo Dachau, y eso le marcó el ADN del negocio antes de que supiera lo que era un negocio.
A los 16 años, su familia emigró a San Antonio, Texas. Daniel hizo high school sin hablar bien inglés, después estudió en Trinity University y de ahí se fue a Stanford Law School. La meta inicial no era construir un imperio de snacks. Era usar el comercio como herramienta de paz en Medio Oriente.
Cómo empezó el negocio:
En 1994 fundó PeaceWorks, una empresa que vendía spreads de tomate seco hechos con productores árabes, israelíes, turcos y egipcios trabajando juntos. La idea era que si la gente trabajaba en negocios cruzados, era más difícil que se mataran. PeaceWorks creció, pero nunca explotó.
En 2004, Daniel encontró un snack bar en un aeropuerto de Australia y se dio cuenta de que en Estados Unidos no existía nada parecido — barritas con ingredientes que pudieras leer y reconocer. Lanzó KIND ese mismo año con cuatro sabores. Vendía de uno en uno.
Los eventos clave:
Los primeros años, Daniel manejaba camionetas llenas de barritas y las repartía personalmente en gimnasios y cafeterías. No tenía dinero para advertising. La estrategia era: hacer que la gente probara una sola vez.
En 2008 lanzó la línea individual envuelta transparente, mostrando los ingredientes adentro. Eso fue el unlock. La gente podía ver lo que comía.
En 2014, KIND ya era la segunda barrita más vendida en Estados Unidos. Walmart, Starbucks, 7-Eleven, todas las cadenas grandes.
En 2017, Mars (la empresa de M&M's) invirtió. En 2020, Mars compró la mayoría de KIND a una valuación de cinco mil millones de dólares.
La lección: Daniel pivoteó tres veces antes de encontrar lo que funcionaba. Y no soltó la obsesión por la transparencia ni cuando le decían que era demasiado cara la producción.
2. Marcelo Claure — Brightstar Corp
País de origen: Bolivia
Marcelo nació en La Paz en 1970. Vino a Estados Unidos a estudiar a Bentley University en Massachusetts. Cuando se graduó en los 90, la mayoría de bolivianos en Estados Unidos estaban en trabajos seguros. Marcelo escogió otra cosa.
Cómo empezó el negocio:
En 1997, viviendo en Miami, se dio cuenta de algo que casi nadie veía: los teléfonos celulares iban a explotar en Latinoamérica antes de que los grandes carriers se prepararan para distribuirlos. Tenía $5,000 ahorrados. Abrió Brightstar Corp en un espacio pequeño y empezó a comprar teléfonos a precios mayoristas para distribuirlos a operadores en países que las marcas grandes ignoraban.
Esa decisión — atacar mercados que los gringos no querían — fue todo el negocio.
Los eventos clave:
Para 2005, Brightstar distribuía celulares en más de 50 países. Para 2010, era la distribuidora de wireless más grande del mundo, con más de $10 mil millones en ingresos anuales.
En 2014, SoftBank (la empresa japonesa de Masayoshi Son) compró una mayoría de Brightstar. Marcelo pasó de ser un emprendedor inmigrante a ser CEO de Sprint, y después COO de SoftBank — uno de los puestos más poderosos en tecnología global.
En 2018, junto a David Beckham, fundó Inter Miami CF. El club ahora es uno de los más valiosos en MLS, y Marcelo fue quien convenció a Lionel Messi de fichar en 2023.
La lección: Marcelo identificó un cuello de botella que todos veían pero nadie atacaba. Los mercados que las multinacionales subestimaron — Latinoamérica, África, partes de Asia — fueron los que lo hicieron multimillonario.
3. Jorge Pérez — The Related Group
País de origen: Argentina (familia cubana)
Jorge nació en Buenos Aires en 1949, hijo de cubanos exiliados después de la Revolución de 1959. Su familia se mudó a Colombia cuando era niño, y a los 17 años llegó a Miami con sus papás. Llegó sin hablar inglés y sin nada más que la idea de que iba a hacer algo grande.
Estudió en C.W. Post College en Nueva York y después un máster en planificación urbana en la University of Michigan. Trabajó en el departamento de planificación de la ciudad de Miami antes de saltar al sector privado.
Cómo empezó el negocio:
En 1979, junto a Stephen Ross, fundó The Related Group. Empezaron construyendo vivienda asequible en el sur de la Florida cuando nadie quería tocar ese mercado. Jorge entendía la demografía de Miami antes de que el resto del país se diera cuenta de que la ciudad iba a transformarse.
Los eventos clave:
En los 90s, mientras Miami se latinizaba, Related Group fue la primera desarrolladora en construir condos de lujo dirigidos al mercado latinoamericano — argentinos, venezolanos, colombianos comprando departamentos en Brickell antes de que existiera el Brickell que conocés hoy.
En 2008, cuando el mercado inmobiliario colapsó, Jorge tomó la decisión que muchos no entendieron: vendió a precios bajos para mantener la operación. Mientras competidores se hundían, él aguantó. Cuando el mercado se recuperó en 2012, Related Group era la única desarrolladora grande en Miami todavía parada y con cash.
Hoy, Related Group es el negocio hispano más grande de Estados Unidos. Construyó más de 100,000 unidades residenciales. La fortuna personal de Jorge supera los dos mil millones de dólares.
Y aparte construyó una de las colecciones de arte latinoamericano más importantes del mundo. Botero, Wifredo Lam, Diego Rivera. Para él, el arte y los edificios siempre fueron el mismo proyecto: poner a Latinoamérica en el mapa cultural de Estados Unidos.
La lección: Jorge construyó cuando todo el mundo vendía. Y nunca soltó la idea de que la cultura latina no era un nicho — era el futuro de Miami.
Lo que estos tres tienen en común
Ninguno construyó algo grande rápido. Daniel tardó 10 años en KIND antes de la primera venta seria. Marcelo pasó cinco años distribuyendo celulares antes de que el mundo entendiera lo que tenía. Jorge construyó por décadas antes de ser billonario.
Ninguno construyó en lo que ya estaba caliente. Daniel hizo snacks cuando los snacks eran chatarra. Marcelo distribuyó celulares en mercados que las multinacionales no querían. Jorge construyó condos de lujo en Miami cuando Miami era un pueblo grande.
Y los tres llegaron acá sin un plan B en la mochila.
Si tu plan es esperar a tener todo en orden antes de empezar, vas a esperar para siempre.
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